Caminar mariado

1/4/08

No se cuantas cuadras fueron las que caminé: 10, 20, 30 o capas ni una sola. Pero lo que si es cierto es que la tristeza una vez más me esta tumbando. El cansancio es su cómplice. Y ese nudo en la garganta termina por ahorcarme, pero sin aniquilarme.
Pensé tomar un taxi, no se si fue suerte o no, pero ni uno solo paró, así que decidí caminar. Salí de la transitada avenida, tome una vieja calle, y baje por la calle más reconocida de la ciudad, pero ahora es ya casi una de las más comerciales.
Caminando pase por varios lugares que expenden comida: pizzas, pastas, chifas, sándwich, pollerías, etc, etc. Desde el mas tradicional, hasta el más moderno. Desde el más glamoroso, hasta la carreta más humilde.
Deseaba comer de todo, pero nada a la vez. Comer solo, en el estado en que estoy (aun) no era. Tenia que ser con alguien, tenia que ser con una compañía, tenia que ser con esta persona que me escuche, aun contra su voluntad. Quería comer contigo.
Por lógica no puedo comer contigo: no estas a mi lado, no estas cerca, y peor aun, no te siento. ¿Cómo decirte para comer o cenar? ¿Cómo hacerte salir a esta hora de tu casa? ¿Cómo te hago estar a mi lado? Más aun en el estado en que estoy.
Tú me conoces, me conoces ya muy bien. Sabes como soy, de lo que soy capaz e incapaz también. Creo yo conocerte. Creo yo que aceptarías comer algo. Creo yo que tratarías de ayudarme a estar mejor. Creo yo que me tendrías que soportar una vez más.

Salí de esa calle reconocida de la ciudad, seguí caminando por las demás calles que me ayudan a llegar a casa. Unas cortas, otras extensas. Algunas buenas, otras aun abandonadas. Unas con gente, y otras solo con mi presencia.
Camine, y camine, pero deseaba caminar en el estado etílico avanzado: mareadazo, como se puede decir. No deseaba caminar en línea recta, quería caminar en zig-zag, de un lado al otro. Caminar como un real borracho.
Camine tocando las paredes, golpeándolas con mi puño. Algunas paredes sonaban huecas, otras no sonaban. Algunos fueron pintadas, pero otras solo era con cemento. No todas eran paredes, algunas eran rejas, y esas no podía golpearlas.

Seguía caminando, ya faltaba poco para llegar a casa. Entre a mi barrio, la reja de siempre es el primer obstáculo. El laberinto de veredas, rodeadas de jardines, es otra pequeña odisea. Pero el peor castigo es el subir hasta un cuarto piso, y llegar a la meta.
Entré, aun luz en la cocina. No vivo solo. No había algo para comer y es cuando me arrepiento de no haber comido algo, aunque sea solo. Encontré una taza de avena (alucina a esta hora) y dos panes. No lo pensé, cene mi desayuno.
Para variar, prendí la computadora, envié un par de mensajes, y comencé a escribir este post. Ya me siento algo mejor, pero si con sueño. Será por lo mucho que caminé? O por la chamba que tuve hoy? No lo se, pero si, ya tengo sueño.

Pero lo que hubiera deseado, aun siendo martes, hubiera deseado estar mariadazo, caminar todo, pero mariado. Sentir nuevamente esa sensación de caminar mariado. Pero lamentablemente estoy sano, y tendré que dormir sano también.