Me robó mi atención

30/3/08

Hace mucho tiempo atrás, subí a la combi que me llevaría al centro de la ciudad. A esta misma combi subió, metros más adelante, la persona que me robo no solo una mirada, si no robómi atención.
Tuve la oportunidad de verla por un buen tiempo. La llegue a ver tan igual a otra persona que pensé que seria esa persona, que en el mundo dicen que es su doble de otra, sin importar si están en la misma ciudad o en otro país.
Pero luego de poderla ver, también pude ver como bajo de la combi, y como se fue alejando, hasta perderla de vista, pero dejando en mi la mayor preocupación en pensar en como poder volverla a ver.
Al día siguiente, yo muy atento, y teniendo fe, y poniendo a prueba la suerte que tengo, es que buscaba entre la gente a esta chica que robó mi atención. No se cuantos rostros habré conocido ese entonces, pero no la pude encontrar a ella.
A los días siguientes la seguía buscando. La suerte no estaba de mi lado. Pero la fe no la perdí, e incremente a todo esto las esperanzas para que si pueda volverla a ver, ya sea en una combi, o ya sea entre un mar de rostros.

Recuerdo que nuestro subconsciente puede traicionarnos. Queda en nosotros o capas solo queda en mi la imagen de una persona, y esta puede estar muy presente en mi, que si alguien aparece, que se le parece, soy capas de ver, en otra persona, una tremenda semejanza. No se que tan dentro puedo tener una persona, como para querer verla en otra. No se si esto puedo suceder o repetirse en unas próximas ocasiones. Pero si ando por el mundo mirando principalmente los rostros, y esencialmente miro los ojos.

Ya otro día, con otras preocupaciones que me dominaban, y encaminándome a subir nuevamente a la combi que me llevaría de regreso, es que puedo volver a ver a esa chica que me robo mucho mas que una simple mirada. No todo era buena suerte, ya que esta combi estaba llena, y aquella chica no quiso subir. Se quedo a esperar la proxima combi.

En todo el camino, estando dentro de esa combi, me la pase pensando en decirle o no que había llegado a conocer, solo de vista, a su doble. Dude mucho en enviarle un mensaje a su celular, pero antes de bajarme le envié. Pero ella nunca me contesto nada al respecto.

Creo que cuando uno menos piensa en algo, mayor son las probabilidades de que pueda suceder eso que se deseaba tanto. Lamentablemente yo no puedo dejar de pensar mucho en algunas cosas, claro, unas muchísimo más importantes que otras, que me pueden tener extremadamente perdido en este mundo. ¿Y será por eso que en algunas cosas no tengo suerte?

Pasaba el tiempo, días, creo que hasta semanas, y de nuevo pude dejar de pensar en esa chica que me robo mi atención. Pero esto no duro mucho. Sin querer, nuevamente sin querer, la pude ver. Y que la vuelva a ver en una combi ya no es casualidad, era y es la única manera de salir de ese lugar.

En todo el trayecto en que ella permaneció en la combi, ya no solo la miraba, si no la observaba, y creo que hasta la contemplaba. No se si era al propósito o de casualidad o el maldito subconsciente que me hacia verla y encontrar en ella alguna semejanza adicional a la otra persona.

Mis ojos no solo mantenían la altura de sus ojos o de su rostro, comenzaron a bajar. Siguieron las curvas que su cuerpo tiene. Trataba de ver cada uno de los detalles que en su ropa existían, en algún detalle que sus manos y dedos podían tener. En todo lo que sus manos llevaban, como eran sus cuadernos y copias y libros.
Aunque mis ganas de ayudarla en llevarle lo mucho que tenia en sus manos me tentaban a decirle algo, pues el temor de salir rechoteado, delante de la gente que había, es que me tuve que contener y quedarme calladito y simplemente seguir viéndola, observándola, y creo que hasta contemplarla.

No quiero dar a entender que soy una amenaza para algunas personas, pero el gran defecto que tengo es que, dependiendo, soy muy observador y trato de “grabar” en mi mente muchos detalles. Y para eso las mujeres son las campeonas, son las personas que mas detalles tienen en este mundo. Y esta chica no era la excepción.

No quiero tampoco culpar a la suerte en que pude volver a verla. Pero en esta ocasión no fue en una combi, si no en aquel bus, mas conocida como burra, en la que pude verla. Ella también sube a la burra, bus que moviliza a las personas gratuitamente. Y eso da a entender que capas ella sea una chica sencilla, capas hasta humilde, y eso hace que su belleza sea mas radiante.

El tiempo siguió pasando, no fueron semanas como ocasiones pasadas, ahora fueron meses los que pasaron. Tanto fue el tiempo que yo ya me había olvidado de esa chica que me robo mi atención. Pero ella regresó, aunque nunca se haya ido, pero volvió.
La pude ver, caminando, esperando, así como yo esperaba la combi, la pude ver también esperando que venga una combi. No había alguna porque ya era muy tarde.
Yo no estaba solo, estaba con un compañero, que me comentaba para tomar un taxi, y que el pondría la diferencia. Lógico que solo seria hasta el centro. Estuve de acuerdo, así que le dije que “negocee” o mejor dicho converse con el conductor, para pactar el costo de la carrera.
Mientras que él negociaba, volví a ver a la chica, ahí, parada, esperando. Yo me llene de valor, y le dije: Vas al centro? Ella respondió afirmativamente. Le propuse poner un sol cada uno y nos vamos en taxi, también respondió afirmativamente.
Por un momento pensé que podría ir al lado de ella, en el taxi, pero no, de “arranque” dijo que se iba adelante, al lado del conductor. Así que como caballero que soy, tuve que “sacarlo” de adelante a mi compañero. Y ella así tuvo el asiento delantero para ella sola. No quiero decir que todo se malogró, creo que nada se malogró, si no todo lo contrario. Porque ella estaba en el mismo taxi que yo, y lógico, mi compañero también. Pero si alguito se puede decir que se malogro: el tremendo interrogatorio que me hizo mi compañero. No había manera de contenerlo o de callarlo, para no aburrirla a la chica que nos dio el honor de compartir el taxi que nos llevaría al centro. O capas simplemente ella no presto atención alguna, así como ella robo toda mi atención desde la primera vez que la pude ver.
Poco antes que ella se baje, volteo, estiro la mano, y sin decir nada, ni yo responderle algo, me entrego la moneda que le correspondía: un sol. Le ordeno al conductor que detuviera el taxi en la próxima esquina, y así sucedió, se bajo del taxi. Sólo me quedo seguirla con la mirada, hasta que el taxi me lo permitió, ya que el conductor siguió el recorrido que correspondía.

Será porque es verano, pero esta ocasión la observe que usaba falda y una blusa. Se le veía fresca, y radiante a la vez. En ocasiones pasadas que la observe, usaba pantalones o jean’s, con una casaca por lo general.

No se si podré volverla a verla, pero si creo que tomaré nuevamente el valor de conversarle algo más que consultarle si compartiría un taxi para ir al centro. Capas y me llene de valor para darle la dirección de este blog y si puede que lea este post que le estoy dedicando, este post que nació aquel día que volvió a aparecer para robarme nuevamente una mirada y toda mi atención. Y espero que no sea la última vez que me robe una mirada y me robe mi atención.