Hace unos minutos recién llegue de la calle. Del trabajo salí a las 8:15pm prácticamente. Camine como para variar en esta soledad que no se me separa. Volteo la mirada y me di cuenta que algo estaba “fuera de su lugar”.
No dude en llamar preguntando que hago. Me dijeron que lo dejara así, pero no soy capas de dejar las cosas de las personas que estimo y quiero al descuido de las “malas personas”. Y decidí en quedarme y me quede a cuidar.
Timbraba y hasta escribí mensajes desde el celular para que vean la manera de guardar lo que estaba fuera. No importaba quien vendría a guardarlo. Yo no me metería a impedirlo, pero si tome la responsabilidad de cuidarlo hasta que este en buenas manos.
En todo el momento que estuve de guachimán improvisado, cuidando que nadie se lo llevara, pude ver muchas cosas. Mucha gente caminar, muchos carros pasar, varias personas que revisaban el mismo montón de basura votada en la calle, regresar a la gente a sus casas, andar de dos, en parejas, otros de tres y más, todo un grupo de personas.
Si yo, que estuve unas horas parado ahí, cuidando que nadie se lo lleve, pude ver tanto, entre cosas buenas y malas, que será o como será el trabajo de un guachimán de verdad? Y no un improvisado como yo.
Ahora, escucho el silbatazo que dan los guachimanes de verdad y me hace recordar todo lo poco que pase, y el “sacrificio” que hice al aguantar el frío, aunque estamos en verano. Cómo la pasaran los guachis en invierno? Sinceramente no quisiera ni intentarlo.
No contare la hazaña que pase al “rescatar” lo que cuidaba, porque ese no es el tema ahora. Pero creo que hice mi buena labor del día, como todo un buen boys scout: siempre listos! Y eso me hizo recordar las tantas veces que me dijeron que era una buena persona. Y creo que lo sigo siendo. Pero hay alguien, que es la sangre que permite que este vivo, que me dijo algo así:
Luis gracias por ser así, tuve mucha suerte al conocerte y formar parte de ti.
Sé que “la dueña” de lo que cuidaba capas ni me dará las gracias. Pero por lo menos una vez si lo hizo:
No dude en llamar preguntando que hago. Me dijeron que lo dejara así, pero no soy capas de dejar las cosas de las personas que estimo y quiero al descuido de las “malas personas”. Y decidí en quedarme y me quede a cuidar.
Timbraba y hasta escribí mensajes desde el celular para que vean la manera de guardar lo que estaba fuera. No importaba quien vendría a guardarlo. Yo no me metería a impedirlo, pero si tome la responsabilidad de cuidarlo hasta que este en buenas manos.

En todo el momento que estuve de guachimán improvisado, cuidando que nadie se lo llevara, pude ver muchas cosas. Mucha gente caminar, muchos carros pasar, varias personas que revisaban el mismo montón de basura votada en la calle, regresar a la gente a sus casas, andar de dos, en parejas, otros de tres y más, todo un grupo de personas.
Si yo, que estuve unas horas parado ahí, cuidando que nadie se lo lleve, pude ver tanto, entre cosas buenas y malas, que será o como será el trabajo de un guachimán de verdad? Y no un improvisado como yo.
Ahora, escucho el silbatazo que dan los guachimanes de verdad y me hace recordar todo lo poco que pase, y el “sacrificio” que hice al aguantar el frío, aunque estamos en verano. Cómo la pasaran los guachis en invierno? Sinceramente no quisiera ni intentarlo.
No contare la hazaña que pase al “rescatar” lo que cuidaba, porque ese no es el tema ahora. Pero creo que hice mi buena labor del día, como todo un buen boys scout: siempre listos! Y eso me hizo recordar las tantas veces que me dijeron que era una buena persona. Y creo que lo sigo siendo. Pero hay alguien, que es la sangre que permite que este vivo, que me dijo algo así:
Luis gracias por ser así, tuve mucha suerte al conocerte y formar parte de ti.
Sé que “la dueña” de lo que cuidaba capas ni me dará las gracias. Pero por lo menos una vez si lo hizo:
Gracias joven Luis Casazola. Preste atención a sus clases y no mires a las flacas, que me pongo celosa. Chao.